Muchas personas piensan que un WiFi lento siempre es culpa del proveedor de Internet. Sin embargo, en numerosos casos el problema se encuentra dentro de la propia red inalámbrica.
1. Coloca el router en un lugar central
La ubicación del router influye mucho en la cobertura. Colócalo en una zona elevada y central de la vivienda.
2. Evita obstáculos
Las paredes gruesas, muebles metálicos y electrodomésticos pueden reducir la señal inalámbrica.
3. Usa la banda de 5 GHz
Si tu router es de doble banda, la red de 5 GHz suele ofrecer mayor velocidad y menos interferencias.
4. Cambia el canal WiFi
En edificios con muchas redes, varios routers pueden utilizar el mismo canal y provocar saturación.
5. Reinicia el router
Un reinicio ocasional puede resolver problemas temporales de rendimiento.
6. Actualiza el firmware
Los fabricantes publican actualizaciones que pueden mejorar estabilidad, seguridad y rendimiento.
7. Comprueba los dispositivos conectados
Si muchos dispositivos descargan archivos o reproducen vídeo simultáneamente, la red puede saturarse.
8. Acércate al router
La intensidad de la señal disminuye con la distancia.
9. Usa Ethernet cuando sea posible
Para ordenadores, consolas o televisores, una conexión por cable suele ser más estable.
10. Evita interferencias
Algunos dispositivos inalámbricos y electrodomésticos pueden afectar a la señal.
11. Comprueba la velocidad real
Antes de cambiar nada, conviene medir el rendimiento actual de la conexión.
12. Considera un sistema Mesh
Si la vivienda es grande, un sistema WiFi Mesh puede ofrecer mejor cobertura que un único router.
¿Por qué mi WiFi sigue lento?
Si después de aplicar estos consejos la velocidad sigue siendo baja, conviene comprobar si el problema también ocurre conectado por cable. Si por Ethernet también es lento, puede estar relacionado con la conexión del proveedor.